Bucle

1.

Ayer la narración dio un giro. Me gusta escribir a riesgo, por mi condición díscola no soy amigo de esquemas o de mapas o de instrucciones a seguir. Prefiero tomar otras rutas, lo cual es un imperativo para mi vida marginal.

En este giro, tanto al inicio que dio el tono de lo que ocurrirá como al final con una revelación que intrincó la trama, la situación me hizo revalidar que la narración no puede seguir los usuales senderos con los que abordamos una historia en lo cotidiano.

Cuando hablamos con alguien, evitamos al máximo cualquier intríngulis en las tramas que vivimos, so pretexto de la coherencia que reduce la ambigüedad de los significados al máximo: intentamos ser coherentes en nuestras narraciones aún a costa de la propia coherencia discursiva, es decir, evitamos a toda costa el vacío de los significados, las contradicciones en las que hemos incurrido en los actos, los silencios que significan tantos valores contrarios, y hay casos en que disimulamos la síncopa de la palabra sólo con el propósito de pasar nuestra narración por algo que ocurrió así y no de otra manera.

Hacia donde quiero llegar es a que la narración, que es el suspender los acontecimientos externos por un instante afuera del circuito comunicativo, a través del giro, los vacíos que en el caso de Inferno son la materia primordial de la narración, permite mantener la conciencia activa en planos que usualmente ignoramos en la comunicación cotidiana.

2.

Contemplados, no completados. No es de mi interés si quien lee completa o no los vacíos, las elipsis, las elisiones, etc., porque lo que pienso del lector de Inferno es un individuo que ve -por decirlo de alguna manera- porque ahí, en la visión, es donde asiento mi ejercicio de escritura.

Una visión de ojos para adentro, si me es permitida la metáfora. Cuando escribo esto traigo a mi mente el espacio de Inferno: ese lugar compacto, sin posibilidad de escape, opresor. Quien siga la narración podrá ubicarse ahí y tal vez no moverse, o moverse sólo un poco. Ese es uno de los nudos gordianos del trabajo porvenir dadas las características experimentales de Inferno, lograr que los cibernautas detengan el tráfago de imágenes para concentrarse en la historia. Pero es sólo una parte, la fundamental, de la forma hipertexto en la que la habilidad para establecer conexiones de tipo aleatorio y periférico jugarán un papel de importancia en la narración.

3.

En cuanto a la labor de escritura en sí, no me imagino como esos novelistas paradigmáticos que llenan y llenan hojas. No me siento novelista, ni siquiera en este momento cuando alguien me pregunta sobre el proyecto que estoy realizando. Aunque el término “hipernovela” sea aún un concepto en gestación sobre el cual más de uno querrá saber la denominación de origen, quiero resaltar que la piedra sobre la que se sustenta todo este ciclo de experimentación es la palabra, ni más ni menos, y las distintas posibilidades de expresión que ésta tiene en el campo de la comunicación humana. Pero no sólo de comunicación, sino también de vacíos, de elipsis, de ambigüedades, de todo aquello que rebasa la comunicación y que, en últimas, nos hace sentir tan solos, tan aislados, tan imposibilitados para comunicar.

De hecho, al descubrir mi método en alguna nota previa de ZAT (aún sin publicar) lo pienso más al interior de una escritura de corte experimental que posibilita las posibilidades de narrar en otros soportes manteniendo la fuerza de la expresión (en otra ZAT, descubrí que todos los esfuerzos de la escritura tienden hacia líneas que van hacia alguna parte.

Sentí, en ese momento, que todos mis esfuerzos previos eran, precisamente, esfuerzos, espacios abiertos por otras tantas partes de mi que ahora, cuando abro este paréntesis, percibo distantes y algo desdibujadas)

4.

La muerte de un género es una opción que cualquier autor con necesidad de expandir sus propias angustias debe considerar en su proceso de escritura.

Pienso que debe ser así cuando asumes todo esto con la vida y no quieres desperdiciar tus esfuerzos en nada más: ni en familia, ni en trabajos estables, ni en relaciones engañosas con los demás, etc.

Al escribir “muerte de género”, quiero señalar que sólo el artista puede agotar las posibilidades de su género, o puede darlo por concluido. Es como el movimiento de una gran placa tectónica en la que consumes tus esfuerzos.

Aparentemente no se mueve. Aparentemente. Pero lo cierto es que toda esa fuerza, deviene en movimientos, en resquebrajamientos, en colisiones. Por lo tanto, es la razón de su causa, lo cual lo hermana con el terrorista (palabra convulsa en tiempos de hipercontrol mediatizado), con el anarquista, con el destructor, en un aspecto puramente tanático, al cual he adherido en cada exploración que he realizado en es inmensa placa tectónica que ya no puedo denominar como Literatura.

Tracklist de ZAT: Os mutantes: Deixe entrar um pouco d’ água no quintal: Tudo foi feito pelo sol (1974)

11:05 am //18-07-08


Os Mutantes (arqueología de la imagen):

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