Parpadeo

El Perro Andaluz

Paradigmática imagen de la colaboración Buñuel-Dalí-Lorca

 

Un parpadeo.

La figura va desintegrándose por el rayo de luz. Si estás fuera de tus ojos, creerás lo que ves. Una abducción.

 

Dos parpadeos.

En el suelo no hay restos. Si estás fuera de tus ojos, mirarás alrededor. Hace tan sólo unos momentos, detuviste tus pasos. Con tus oídos quieres escuchar lo que hay entre el zumbido y la quietud que poco a poco va tomándose todo.

Sin embargo, como en las clásicas películas de ciencia ficción, tienes el temor de que algo, de improviso, ocurra.

 

Tres parpadeos.

Te meces el cabello. Parece que gritas -al menos de eso eres consciente por el movimiento desencajado de tu boca y el paulatino doblegar de tu cuerpo. Parece, cierto, pero no es. Eso crees, eso sientes: no te escuchas. Y eso, te angustia.

Cuarto parpadeo.

Un rayo de luz dirigido hacia otra persona que no habías distinguido antes la arrastra hacia la nada. En ese momento, crees recordar alguna palabra, alguna frase de cajón. Pulverizada. Pulverizar. Pero no, no lo es. Un rayo no pulveriza. Es una figura del lenguaje.

Quinto parpadeo.

Sientes a través de las plantas de tus pies que la tierra tiembla. Pero no escuchas el movimiento de las capas tectónicas. Y percibes que todo se mueve…se mueve…se mueve. Pero no escuchas nada. Es como cuando estabas estás en el aire recordando cómo querías caer. Claro, eso era un sueño. Lo que estás viendo es absolutamente real. O al menos, y eso crees, que no es un sueño porque el temblor que está ocurriendo si es muy real. Tanto que ves a los edificios colapsarse y a las montañas derrumbarse una a una como si fueran castillos de arena.

Sexto parpadeo.

El rayo, ese que has visto en otros cuerpos, ahora desciende a tu pecho. Desciende, es cierto, como si cayera dado por la gracia. Pero la gracia duele, o al menos a tí, que no eres un místico. Quieres saber qué se siente. Quieres contar lo que sientes, pero el rayo es inmisericorde. Te golpea en el pecho y luego te atraviesa. No es como dicen otros, que simplemente entra la energía y sale. Al contrario, te abre y luego desapareces.

No hay séptimo parpadeo.

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5 comentarios to “Parpadeo”

  1. Diana Says:

    I hear your voice as you read this…but you stun me with the weight and power of your words. Thank you.

    • Diana,

      Thank you for your comment. It’s magnificent and beautiful the fact that you’ve been around here reading this short-short story.
      I’ll hope we can keep our literature full of comments and new texts that can inspire us.

      Hope and Love.

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Diana Lee, Jonás Vergara. Jonás Vergara said: Parpadeo « ZAT483: http://bit.ly/dsVP3v via @addthis […]

  3. vbueno Says:

    tu trabajo es para leer y releer y encontrar cada vez nuevos tonos que no se habían percibido

    • Todo trabajo es un palimpsesto. Todo trabajo exige una profunda lectura y una reescritura: la red hizo desaparece el “misterio” de la escritura. Muchas gracias por estar en este lado, amigo Víctor.

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